Jardín vertical natural, preservado o artificial: cuál te conviene
Jardín vertical artificial o natural: qué te llevas en cada caso, cuánta luz necesita y cómo se cuelga en una pared de casa.
En España se venden tres cosas distintas bajo el nombre de jardín vertical. Paneles de plástico, plantas preservadas y plantas vivas. No son tres precios del mismo producto, son tres productos, y cuál te conviene depende de la luz que reciba la pared y de las ganas que tengas de regar.
Jardín vertical artificial, preservado o vivo: qué compras en cada caso
Elegir entre un jardín vertical artificial y uno vivo es elegir material, no calidad. Un jardín vertical artificial es plástico moldeado y no le pasa nada nunca. Un panel preservado es planta real tratada para que mantenga el aspecto, y ya no crece. Una pared viva sigue creciendo, así que consume luz y agua.
El mismo producto de plástico se vende como jardín vertical artificial, jardín artificial vertical o panel sintético. Las palabras cambian y ninguna de ellas está viva.
Un jardín vertical de musgo entra en la columna de preservado. Conviene decirlo claro, porque el musgo preservado se vende casi siempre como la opción de bajo mantenimiento. No pide cuidados porque no está vivo, y eso es un trato justo si sabes que lo estás haciendo.
La pregunta que decide es sencilla. ¿La pared donde quieres colgarlo recibe luz de día? Si es un pasillo interior sin ventana, el panel artificial es la respuesta correcta. Si entra luz y llegas con una regadera, la versión viva es la única de las tres que cambia con el tiempo.
Cuánto cuesta un jardín vertical según lo que compres
Un jardín vertical cuesta lo que cuesta por la obra que lleva hecha, no por el acabado. La opción más barata es el jardín vertical artificial barato, que se vende por metro cuadrado en las cadenas de bricolaje, en paneles que cortas y enganchas tú. Lo que encuentras en una cadena de bricolaje o en una tienda de decoración casi siempre es de este tipo.
El preservado cuesta bastante más, porque el material es planta real tratada. Una pieza viva que llega ya plantada cuesta más todavía, porque en el precio están el montaje y las plantas además del soporte. Ahí es donde encaja el cuadro jardín vertical, como el Lienzo Vivo, que llega plantado y se cuelga como un cuadro.
El jardín vertical a medida no tiene precio de catálogo. Se calcula por metro cuadrado instalado, con riego automático y mantenimiento incluidos. Un panel barato y una pieza plantada no son el mismo producto a dos precios, y compararlos por el precio lleva a una compra equivocada.
Cuánta luz y cuánta agua necesita un jardín vertical
Un jardín vertical natural necesita luz de día, agua y una pared donde puedas taladrar. La luz y la pared las eliges una vez. El agua es lo único que se repite.
Cuánta luz necesita de verdad
La luz que tienes de verdad decide qué plantas viven, y casi siempre es menos de la que parece. La mayoría de las especies que aguantan un bolsillo de pared quieren luz indirecta, que es la que hay a un par de metros de una ventana sin que dé el sol de frente. Una habitación con ventana al norte sirve, aunque todo crece más despacio.
Según te alejas de la ventana, la luz cae mucho más rápido de lo que parece a la vista, porque el ojo se adapta y la física no. Las guías de extensión sobre luz de interior sitúan las especies de poca luz a varios pasos de una ventana al este o directamente en orientación norte.
Hay una prueba más rápida y no necesita medidor. Si en ese punto de la pared no puedes leer un libro cómodamente a media tarde, la planta tampoco tiene luz suficiente, y ese es el momento de mirar la guía de cuidados antes de decidir el sitio.
Cada cuánto se riega, y por qué no hay una respuesta en días
No hay un número de días que valga, porque la luz es la que marca el ritmo. En una pared luminosa el bolsillo se seca antes y riegas más a menudo, mientras que una habitación al norte retiene la humedad más tiempo. La estación influye, pero mucho menos que el sitio.
Lo que funciona es el dedo. Las guías de riego lo plantean igual, que es meter el dedo en el sustrato hasta el primer nudillo y regar si está seco ahí. El bolsillo lleva 1,8 litros de sustrato, así que da margen. Riega en cantidades medidas en lugar de empapar.
Interior o exterior: dónde aguanta un jardín vertical natural
Un jardín vertical interior y uno de exterior se parecen en la foto y en poco más. Dentro controlas la luz, la temperatura y el riego. Fuera no controlas ninguno de los tres.
Un jardín vertical interior en una habitación normal
La mejor pared es la que ya miras. Un cuadro vivo encima del sofá o al lado de un escritorio se ve todos los días, y eso hace que te acuerdes de regarlo. Una pared de pasillo se olvida en dos semanas.
La altura importa por dos motivos. En una habitación con poca luz, cuanto más alto lo cuelgues, más lejos queda de la ventana. Y si tienes gato o niños pequeños, la altura decide si el sustrato se queda en el bolsillo. Cuélgalo a la altura de los ojos o un poco por debajo, que además es donde mejor se ve.
Jardín vertical exterior: sol, viento y riego
Un jardín vertical exterior es otro problema, no el mismo con más sol. El sol directo de un verano español seca un bolsillo pequeño en horas, el viento lo seca todavía más rápido, y en invierno una helada se lleva la mayoría de las especies de interior. Por eso un jardín vertical exterior serio lleva riego por goteo, con depósito y temporizador.
Una pieza pequeña de pared está pensada para interior. Si lo que quieres es verde en una fachada o en una terraza al sol, mira sistemas hechos para eso. Buena parte de lo que se vende como jardín vertical artificial exterior se compra justo por esa dificultad, y es una razón legítima.
Plantas para jardín vertical que aguantan un bolsillo de pared
Las plantas jardín vertical tienen que sobrevivir en un bolsillo que se seca antes que una maceta en el suelo. Lo que decide no es la especie, es el tamaño de la raíz y la tolerancia al vaivén entre húmedo y seco. Buscas raíz pequeña, hoja que no pida sol directo y una planta que perdone un olvido.
- Potos. El más fiable para empezar. Las guías de extensión lo describen prefiriendo luz indirecta brillante pero tolerando bastante menos, con la advertencia de que las variedades variegadas pierden color en la sombra.
- Zamioculca. Los rizomas almacenan agua, y por eso aguanta poca luz y olvidos largos. La otra cara es que el exceso de riego le pudre la raíz, así que va en la parte más seca del bolsillo.
- Rosario de corazones. Cae por el borde y es lo que hace que la pieza parezca un cuadro y no una jardinera. Quiere más luz que el potos y bastante menos agua.
- Lengua de suegra. Formas verticales si quieres altura en la composición, y una tolerancia al olvido difícil de superar. En un bolsillo húmedo se pudre por la base, así que no es la elección si tiendes a regar de más.
- Peperomia. Raíz pequeña, hoja gruesa y un tamaño que se queda quieto, que es justo lo que pide este espacio. Prefiere secarse entre riegos y suelta hoja si no lo haces.
Cómo se cuelga un jardín vertical en la pared
Un cuadro vegetal cuelga de un gancho de pared, así que colgarlo significa hacer un agujero. Vale para casi cualquier pieza plantada, porque el peso tiene que llegar a algo sólido. Los sistemas modulares grandes y los paneles instalados van sobre un listón o con fijaciones estructurales, y el principio no cambia. El taco aguanta el peso, no el tornillo.
- Mira de qué es la pared antes de comprar nada. El ladrillo suena macizo al golpearlo, el pladur suena hueco.
- Elige el taco según eso. En ladrillo va un taco normal. En pladur necesitas un taco de expansión, de los que se abren por detrás de la placa. En azulejo empieza con la broca sin percusión para que no salte el esmalte.
- Marca el agujero a la altura de la fijación de la pieza y comprueba con un nivel. Un cuadro torcido se ve desde la puerta.
- Taladra, mete los tacos y deja los tornillos sacados un par de milímetros para poder colgar la pieza encima.
- Cuelga la pieza vacía y plántala después, así no mueves una tabla cargada de sustrato húmedo.
El peso es la parte que se subestima. El sustrato mojado pesa, y por eso el taco importa más que el tornillo, y por eso una pieza que parecía ligera en la caja deja de serlo. Para hacerte una idea, piensa en un cuadro grande con marco de madera, no en un póster.
Si lo que buscas es colgar plantas sin taladrar, esa es otra pregunta, y qué aguanta cada fijación es donde están los números.
Qué hemos medido en un jardín vertical y qué no
Casi todo lo que se lee sobre jardines verticales viene de quien los vende, así que conviene separar lo que se puede enseñar de lo que todavía no está comprobado. La lona que hay detrás de estos datos está documentada en la página de materiales, y las medidas salen de medir y no de la ficha de un proveedor.
Conclusión - Jardines verticales
Elige primero la pared y sé sincero con la luz que tiene. Si le llega luz de día sin sol directo y puedes acercarte con una regadera sin mover muebles, un jardín vertical natural funciona ahí. Si es un pasillo sin ventana, un panel artificial es la compra correcta y no habrás perdido el tiempo leyendo esto.
Referencias