Hojas amarillas en las plantas: qué las causa y qué hacer
Las hojas amarillas tienen varias causas y la propia hoja te dice cuál. Distingue riego, luz y nutrientes en un minuto, y sabrás si cortarla.
Una hoja amarilla significa que la planta ha dejado de fabricar clorofila en ella. Qué hoja amarillea, y en qué parte de la hoja, te dice por qué. Así que antes de regar más o de echar abono, mira dónde está el amarillo. Con eso pasas de una lista de causas posibles a una o dos.
Por qué se ponen amarillas las hojas de las plantas
Las hojas se ponen amarillas cuando pierden clorofila, el pigmento verde con el que la planta hace la fotosíntesis. Sin clorofila la hoja deja de aportar energía. Lo que cambia el diagnóstico es si la planta lo ha decidido o si algo se lo está provocando.
A veces lo decide ella. Una hoja vieja que ya rinde poco se vacía de nutrientes y la planta se los lleva a los brotes nuevos. Esa hoja amarillea y cae, de una en una y siempre por abajo.
Cuando amarillean varias a la vez, o le toca a una hoja joven, hay algo que arreglar. El umbral de riego y de luz cambia mucho de una especie a otra, y la guía de cuidados los da planta por planta.
Qué hoja está amarilla y dónde: así se distingue la causa
Dónde está el amarillo te dice qué causa mirar primero. Coge la hoja antes de cambiar nada. Mira si es vieja o nueva. Mira si el amarillo cubre la hoja entera o solo el tejido entre los nervios. Y mira si sale en las puntas o en manchas sueltas. Cada patrón apunta a un grupo de causas distinto, y con eso dejas de probar cosas al azar.
Hojas amarillas por exceso o falta de riego
El exceso y la falta de riego dan hojas amarillas parecidas. Lo que las separa es el sustrato y el tacto de la hoja. Mete el dedo unos dos centímetros en el sustrato y levanta la maceta, la comprobación con la que empieza cualquier guía de riego de interior.
Si el sustrato está mojado y la maceta pesa, has regado de más y la hoja amarilla estará blanda. Si está seco y la maceta pesa poco, la hoja estará fina y quebradiza.
El mecanismo explica por qué una planta ahogada parece sedienta. El sustrato encharcado deja a las raíces sin aire. Sin aire dejan de subir agua, y la hoja se marchita igual que si le faltara riego. Por eso, si riegas más al ver una hoja amarilla, empeoras la causa más frecuente en interior.
Con qué frecuencia toca regar depende de la luz que recibe la planta, no del calendario. Un Potos junto a una ventana clara gasta el agua mucho más rápido que el mismo potos en un pasillo. La misma pauta ahoga a uno y deja seco al otro.
Hojas amarillas por poca luz o por sol directo
Una planta a la que le falta luz suelta primero las hojas de abajo, y una a pleno sol directo se decolora por arriba. Cuánta luz aguanta cada especie varía mucho, y las plantas de poca luz son las que menos acusan un rincón oscuro. Estas cuatro señales te dicen en qué lado estás.
- Amarillearon primero las hojas de abajo. Con poca luz la planta abandona lo que queda en sombra y concentra la energía en los brotes de arriba.
- La planta se inclina hacia la ventana. Eso te dice que la luz le llega de un lado y que no le sobra.
- El amarillo es pálido y parejo, y la hoja sigue flexible. Falta de luz. El color se va despacio y de forma uniforme.
- El amarillo es blanquecino y la hoja está áspera. Demasiado sol directo, casi siempre en la cara que da a la ventana.
Hojas amarillas por falta de nutrientes en el sustrato
Una planta en sustrato nuevo casi nunca tiene hambre. Mira el riego y la luz antes de pensar en abono, porque una raíz dañada no absorbe nutrientes por mucho que se los eches encima.
Cuando la carencia es real, la hoja te dice cuál. El nitrógeno y el magnesio se mueven dentro de la planta, así que una falta aparece primero en las hojas viejas. El hierro no se mueve y su falta sale en las hojas nuevas, amarillas y con los nervios todavía verdes.
La otra cosa que se confunde con hambre es una maceta agotada. Una planta que lleva años en el mismo sustrato amarillea porque ya no le queda de dónde tirar. Ahí lo que la recupera es trasplantarla a una maceta una talla mayor.
Hojas amarillas en plantas de interior: qué cambia dentro de casa
Dentro de casa las causas son las mismas y las probabilidades cambian. Una habitación da menos luz de la que crees y la calefacción reseca el aire. La maceta no tiene a dónde soltar el agua sobrante, y no hay lluvia que lave las sales del sustrato.
Por eso en interior es muy fácil regar de más. Se reconoce antes en las raíces que en la hoja, porque se vuelven marrones y blandas.
- Monstera. Si por las mañanas aparecen gotas en los bordes de las hojas, estás regando algo más de la cuenta.
- Espatifilo. Se desploma entero cuando tiene sed y se levanta unas horas después de beber, así que una hoja amarilla en un espatifilo rara vez es por sed.
- Lengua de suegra. Aguanta desde un pasillo oscuro hasta una ventana clara, y lo único que la mata es el sustrato encharcado.
- Helecho de Boston. Amarillea y se vuelve quebradizo cuando el aire está seco, que es justo lo que pasa en una casa con la calefacción puesta.
Ficus, orquídea y otras plantas con hojas amarillas
Algunas plantas de casa amarillean de una forma bastante característica, y reconocerla te ahorra el diagnóstico general. El caso más claro es un ficus con hojas amarillas, porque este árbol reacciona a casi cualquier cambio soltando hojas enteras. Si aparecen al poco de moverlo de sitio o de trasplantarlo, la causa es el traslado.
Remedios caseros para las plantas con hojas amarillas: cuáles funcionan
Casi todos los remedios caseros añaden nutrientes, y una planta con las raíces encharcadas no puede absorber nada de lo que le eches. Por eso el remedio no hace nada contra la causa más frecuente, aunque el sustrato quede mejor alimentado.
El poso de café y las cáscaras de huevo se descomponen despacio y aportan poco a corto plazo. La canela se usa como fungicida de superficie en esquejes y no llega a una raíz podrida. El vinagre acidifica el sustrato de forma breve y descontrolada, y un pH mal ajustado es una de las cosas que bloquea el hierro.
Lo que sí arregla una hoja amarilla es cambiar el riego, mover la planta a más luz o trasplantarla. Empieza por comprobar el sustrato con el dedo.
¿Hay que quitar las hojas amarillas de las plantas?
Sí, cuando la hoja está amarilla del todo. Una hoja sin clorofila ya no aporta energía y la planta la está sosteniendo con recursos que necesita arriba. Si solo tiene la punta o el borde amarillos, déjala hasta que amarillee entera.
Qué hemos comprobado sobre las hojas amarillas y qué no hemos medido
Todo lo que dice esta página sale de una fuente que puedes abrir o de una medición que existe. Lo que no está medido lo decimos como tal. El bolsillo del Lienzo Vivo es donde más se nota, porque su volumen está medido y su velocidad de secado no.
Conclusión - hojas amarillas plantas
Mete el dedo en el sustrato antes de hacer nada más. Es la comprobación que resuelve más casos y la que cambia lo que significa todo lo demás. Con el sustrato empapado, ni la luz ni el abono son tu problema. Si está seco a dos centímetros y la maceta pesa poco, riega y fíjate en las hojas que salgan después.
Referencias